Comisión de Diabetes
INTRODUCCIÓN: EL ESTADO DIABÉTICO
En la actualidad es necesario concebir a la diabetes como una enfermedad donde la mayoría de los órganos blanco pertenecen al aparato cardiovascular (CV). El tratamiento de los diversos factores metabólicos asociados a esta patología puede tener efectos beneficiosos en términos de reducción de la morbimortalidad cardiovascular. En líneas generales hay tres mecanismos fisiopatológicos que pueden llevar a la hiperglucemia: el aumento de la producción hepática de la glucosa, los trastornos en la secreción pancreática de la insulina y la resistencia periférica a la insulina. En conjunto estas alteraciones determinan la aparición de la diabetes tipo 2. Esta patología es precedida por una disglucemia caracterizada por un estado de resistencia a la insulina que puede estar presente por muchos años antes que la enfermedad se haga clínicamente evidente. Si la función de las células β está conservada la resistencia a la insulina resulta en una hiperinsulinemia compensadora para mantener el metabolismo normal de la glucosa. Durante esta etapa puede haber tolerancia a la glucosa normal o alterada, pero no hay diabetes clínica. Actualmente para fines diagnósticos se recomienda la adopción de los criterios recomendados por la Asociación Americana de Diabetes (ADA). Desde el punto de vista epidemiológico las estimaciones de prevalencia e incidencia de diabetes deben tomarse a partir de un nivel de glucosa plasmática en ayunas ≥126 mg/dl. (Vease Tabla 1 para otros criterios)
EL SÍNDROME DE RESISTENCIA A LA INSULINA – HIPERINSULINEMIA-DISGLUCEMIAS
Hay considerable controversia si la resistencia a la insulina y la hiperinsulinemia de por sí son factores de riesgo (FR) independientes para enfermedad coronaria (1-2) pero hay consenso que la resistencia a la insulina y una variedad de FR para enfermedad coronaria (EC) tienden asociarse. Esta situación puede tener importantes consecuencias adversas para la salud aun en ausencia clínica de diabetes tipo 2. En este síndrome dismetabólico la resistencia a la captación de la glucosa mediada por la insulina se acompaña de hipertensión, dislipidemia, obesidad androide y alteraciones de la coagulación. La hipertensión es frecuentemente difícil de controlar, requiere altas dosis y/o múltiples combinaciones de drogas y un número significativo presenta ausencia del descenso circadiano nocturno de la presión arterial, lo cual está asociado a un mayor índice de eventos cardiovasculares. La dislipidemia se caracteriza por hipertrigliceridemia, mayor presencia de la molécula de colesterol-VLDL y baja concentración de colesterol-HDL. Habitualmente el colesterol-LDL se encuentra sólo moderadamente elevado pero con mayor presencia de la molécula pequeña y densa (fenotipo tipo B) que es considerada más aterogénica. Las alteraciones de la coagulación se caracterizan por un aumento de la concentración del fibrinógeno y de los niveles del inhibidor del activador del plasminógeno-1 (PAI-1) lo cual predisponen a mayor propensión a la trombosis en el evento de una lesión del endotelio vascular. La hiperuricemia y la microalbuminuria con sus potenciales implicancias pronósticas suelen completar este cuadro. El término “disglucemia” comprende las categorías: “glucemia alterada de ayunas” (GAA) -glucemia de ayunas entre 110 y 125 mg/dl - (consagrada a partir de la modificación de los criterios diagnósticos introducida por la ADA en 1997) y “a la tolerancia alterada a la glucosa” (TAG) - valores entre 140 y 199 mg/dl a las dos horas de una prueba de tolerancia oral a la glucosa -. Ambos criterios identifican individuos con riesgo cardiovascular incrementado. Las disglucemias anteceden probablemente en varios años a la diabetes mellitus y se asocian a los factores dismetabólicos señalados antes. Su presencia es marcador de riesgo de progresión hacia diabetes clínica y de enfermedad macrovascular(3). En un estudio prospectivo, la mortalidad coronaria en sujetos con TAG se asoció a una distribución androide de la grasa corporal, niveles elevados de triglicéridos, mayor presión arterial sistólica e índice de masa corporal elevado(4). Los efectos de la intervención terapéutica en disglucémicos requieren aún mayor estudio. Sin embargo, el “Da Qing IGT and Diabetes Study”(5) demostró la posibilidad de reducir la progresión a diabetes mellitus en sujetos tratados con dieta y/o ejercicio físico con tolerancia alterada a la glucosa.
Tabla 1: Diabetes mellitus. Criterios de diagnóstico de la ADA (modificados)
P. de |
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Glucemia |
Glucemia |
sobrecarga |
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en ayunas |
casual |
(Glucemia a |
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(mg/dl) |
(mg/dl) |
las 2 horas)* |
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(mg/dl) |
|
Normal |
<110 |
|
<140 |
Disglucemia
(GAA y TAG) > 110 y 125 > 140 y 200 > 200
Diabetes > 126 > 200
+ síntomas
GAA: glucemia alterada en ayunas. TAG: Tolerancia alterada a la glucosa.
* No recomendada para uso clínico de rutina Diabetes Care 2000;23 (Supl 1):S4-S19 y S20-23.
LA DIABETES COMO FACTOR DE RIESGO DE ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR
Los estudios epidemiológicos han demostrado que la diabetes mellitus es un importante factor de riesgo de enfermedad CV. El estudio Framingham estableció claramente que el riesgo de enfermedad CV de los 239 individuos diabéticos incluidos al comienzo del estudio y seguidos por más de 20 años se duplicó para los hombres y se triplicó para las mujeres después de ajustar para otros factores de riesgo (dislipidemia, hipertensión y tabaquismo).(6) Otros estudios han confirmado que en diabéticos adultos el riesgo de EC está incrementado en 1,5 a 4 veces con respecto a no diabéticos de la misma edad, siendo las mujeres la población de mayor riesgo. (7-11) El HDS (Estudio de Hipertensión en Diabéticos) (12) demostró que cuando el diabético además es hipertenso su riesgo se cuadruplica, introduciendo el concepto que ante la suma de factores el riesgo se multiplica. Datos de 12 años de seguimiento del estudio MRFIT confirman que la hipertensión, el colesterol elevado y el tabaquismo son fuertes predictores de incremento de eventos CV en pacientes diabéticos.(13) Mas recientemente Haffner y col (14) en un cuidadoso trabajo epidemiológico han presentado datos que indican que los pacientes diabéticos sin infarto de miocardio previo tienen un riesgo de infarto similar a pacientes no diabéticos con infarto previo. En un seguimiento a siete años la incidencia de infarto de miocardio fatal y no fatal en pacientes diabéticos sin IAM previo fue del 20.2 % mientras que para no diabéticos con IAM previo fue del 18.8 %. El estudio FINMONICA(15) demostró que la mortalidad al año de seguimiento de un primer IAM (desde el comienzo de los síntomas, incluyendo por lo tanto la mortalidad pre-hospitalaria) fue para los diabéticos del 45 % en los hombres y del 39 % en las mujeres, mientras que en los no diabéticos fue del 38 % en los hombres y del 25 % en las mujeres. Es de interés señalar que en el 50 % de los hombres y el 25% de las mujeres diabéticos, el fallecimiento ocurrió antes que los pacientes llegaran al hospital. Dado que estos pacientes (especialmente los hombres) jamás podrían llegar a beneficiarse de las estrategias de la prevención secundaria, se justificaría la intervención agresiva sobre los factores de riesgo en los diabéticos antes de la aparición clínica de la enfermedad coronaria. En un seguimiento de 7,9 años de 2693 diabéticos tipo 2 el Estudio Prospectivo de la Diabetes en el Reino Unido (UKPDS)(16) identificó a la elevación de la concentración de colesterol-LDL, las concentraciones bajas de colesterol-HDL, la presión arterial elevada, la hiperglucemia y el tabaquismo como factores de riesgo potencialmente modificables para EC (infarto de miocardio fatal o no fatal y angina de pecho)
EVIDENCIA QUE LAS DROGAS HIPOLIPE-
MIANTES |
REDUCEN |
EL |
RIESGO |
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ENFERMEDAD |
CARDIOVASC |
ULAR |
EN |
EL |
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DIABÉTICO. |
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La reducción de los niveles de colesterol ha demostrado mejorar la función endotelial en el modelo humano. (1718) Si bien esta mejoría de la disfunción endotelial tendría su correlato en la disminución de la morbilidad y mortalidad observada en los grandes estudios de prevención, aun no hay ningún estudio prospectivo que haya investigado si la mejoría de la disfunción endotelial ocasiona una disminución de la severidad de la EC oclusiva. Cuatro estudios multicéntricos mayores de prevención secundaria que han incluido pacientes diabéticos bajo tratamiento con drogas hipolipemiantes, han demostrado beneficios significativos en términos de reducción de eventos clínicos. El Estudio del Corazón de Helsinki (16) realizado en hombres asintomáticos entre 40 y 55 años con colesterol no-HDL (colesterol total - colesterol-HDL) ≥200mg/dl incluyó a 135 diabéticos. El grupo tratado con gemfibrozil tuvo una reducción de riesgo combinada de muerte por EC o infarto no fatal del 34 %. Desgraciadamente estos resultados alentadores no fueron acompañados de una reducción en la mortalidad global. El estudio 4S (20-21) incorporó a 204 pacientes con diagnóstico clínico de diabetes al ingreso, sobre un total de 4444 portadores de EC con valores de colesterol total entre 213 a 309 mg/dl y triglicéridos ≤220 mg/dl. En este subgrupo de pacientes el tratamiento con simvastatina (20-40 mg/día) durante 5,4 años produjo una reducción significativa de riesgo relativo de evento coronario mayor del 55% (IC 95%, 24 a 73%). La reducción de la mortalidad total fue solo marginalmente significativa (43%--IC 95%,-8 a 70%) lo cual puede deberse a que el subgrupo no alcanzó un tamaño suficiente (error beta) o a un cierto sesgo en la selección de sujetos, ya que el número de diabéticos incorporados fue inferior al que correspondería de acuerdo con la prevalencia de diabetes para ese rango de edad (22). Por otra parte, como sucedió en otros estudios sobre población general, muchos diabéticos hipertrigliceridémicos fueron excluidos por protocolo. En el estudio CARE (23-24) hubo 586 pacientes diabéticos con valores iniciales de colesterol y triglicéridos de <240 mg/dl y <350 mg/dl respectivamente, seguidos por 5 años. El tratamiento con pravastatina 40 mg/día resultó en una reducción de riesgo absoluto del 8.1% y del riesgo relativo del 25% (p=0.05) del evento combinado de muerte por EC, IAM no fatal. cirugía de revascularización o angioplastia. Por último, en el estudio LIPID(25) en donde también se utilizó pravastatina 40 mg/día, se incorporaron 782 portadores de diabetes con niveles iniciales de colesterol entre 155 y 271 mg/dl y triglicéridos <445 mg/dl en un seguimiento a 6,1 años. Hubo una reducción marginal del 19% (IC 95%, -10 a 41%) del riesgo relativo de evento combinado de muerte por EC o IAM no fatal. Mas recientemente, Haffner y col. (26) reanalizaron la población del estudio 4S utilizando los nuevos criterios diagnósticos de la ADA (vease antes). Identificaron 483/4398 pacientes con criterios de diabetes y 678/4398 sujetos que cumplían criterios de glucemia alterada en ayunas (GAA). Es de interés señalar que los portadores de GAA tratados con simvastatina tuvieron una reducción estadísticamente significativa de la mortalidad total, de la mortalidad coronaria, de eventos coronarios mayores y de revascularizaciones. Estos estudios indicarían que los beneficios del tratamiento con estatinas se extienden a los sujetos diabéticos y también a los portadores de GAA cuyos niveles iniciales de colesterol van de valores relativamente bajos a valores relativamente elevados, situación en la que se encuentran la gran mayoría de los pacientes de la práctica diaria. Es necesario tener presente que los análisis “post hoc” de estudios de subgrupos deben tomarse con precaución. Recientemente se presentaron en Estocolmo los resultados del DAIS (Diabetes Atherosclerosis Intervention Study), un estudio multicéntrico de regresión angiográfica que incluyó a 418 diabéticos tipo 2 con enfermedad coronaria, comparando el tratamiento con fenofibrato micronizado contra placebo. En el grupo tratado se observó una reducción significativa de la progresión de lesiones de un 40% (promedio del diámetro medio de segmentos coronarios afectados medidos por angiografía digital cuantitativa). Si bien, este estudio no tuvo poder estadístico suficiente dado el reducido número de pacientes, hubo una reducción no significativa del 23 % de eventos clínicos fatales y no fatales Este es el primer estudio que demuestra que en pacientes con diabetes tipo 2 el tratamiento agresivo para normalizar los lípidos (en especial una reducción de los triglicéridos y un aumento en el colesterol-HDL) reduce el riesgo de aterosclerosis. Estos resultados son consistentes con los arrojados por los análisis “post hoc” de los otros grandes estudios de prevención y sugieren fuertemente que el tratamiento de la dislipidemia en el diabético puede reducir el riesgo de recurrencia de eventos cardíacos mayores. Actualmente se están llevando a cabo otros estudios específicamente dirigidos a diabéticos destinados evaluar la fuerza de la asociación entre eventos coronarios, mortalidad y dislipidemia diabética (ej. FIELD, CARDS, LDS) (22).
EVIDENCIA QUE EL CONTROL DE HIPERTENSIÓN REDUCE EL RIESGO |
LA DE |
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ENFERMEDAD |
CARDIOVASCULAR |
EN |
EL |
DIABÉTICO. |
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Los resultados del análisis del subgrupo de diabéticos en el estudio HOT (27) y del UKPDS (28-29) presentan una fuerte evidencia que llegar a valores mas bajos de presión arterial en estos pacientes se asocia a importantes reducciones del riesgo cardiovascular. El estudio HOT incluyó un subgrupo de 1501 pacientes con diabetes mellitus. El tratamiento consistió en aspirina 75 mg y felodipina de acción prolongada 5 mg, con el agregado de otros hipotensores para alcanzar los objetivos predeterminados de presión arterial diastólica (TAD) de ≤90 mm Hg., ≤85 mm Hg. e ≤80 mm Hg. en un seguimiento promedio de 3,8 años. En el grupo del objetivo terapéutico más estricto (TAD ≤ 80 mm Hg.) el riesgo de un evento CV mayor se redujo a la mitad con respecto a los pacientes con objetivo terapéutico menos estricto (TAD ≤ 90 mm Hg.) (p=0.005). La mortalidad CV también se redujo significativamente en el grupo de objetivo de TAD ≤ 80 mm Hg. (ver figura 2). El Estudio Prospectivo de la Diabetes en el Reino Unido (UKPDS) en la rama de control de la hipertensión enroló a 1148 diabéticos hipertensos. Fueron adjudicados 758 pacientes a un objetivo terapéutico estricto (meta de TA ≤150/85 mm Hg.) y los 390 restantes a un objetivo menos intensivo. El tratamiento fue captopril 25-50 mg dos veces por día o atenolol 50-100 mg diarios con el agregado de otros agentes si no se alcanzaba la meta predeterminada del tratamiento intensivo. Después de 8,4 años de seguimiento se observó una significativa reducción del riesgo para eventos microvasculares y macrovasculares con la única excepción del infarto de miocardio donde hubo una reducción marginal no significativa (Tabla 2). Las guías del JNC VI (30) y del WHO-ISH (31) recomiendan que en los diabéticos debe tenerse como meta alcanzar valores de presión arterial menores de 130/85 mm Hg. En cuanto los fármacos indicados aun no hay consenso en especial debido a sus distintos efectos sobre el perfil lipídico, la sensibilidad a la insulina y el metabolismo de los glúcidos. Los diuréticos y los βbloqueantes han sido inculpados en aumentar la resistencia a la insulina y aumentar el nivel de los triglicéridos. Sin embargo, el tratamiento con diuréticos ha demostrado eficacia en reducir eventos CV en diabéticos con hipertensión.(32) Recientes datos del estudio ARIC(33) han demostrado que la administración

Fig 1: Reducción de eventos en diabéticos con control estricto de la opresión arterial Estudio HOT Lancet 1998, 351:1755-1762
de diuréticos tiazídicos, IECA o calcio-antagonistas a hipertensos no diabéticos no aumenta el riesgo de desarrollar diabetes, pero en los sujetos que recibían β-bloqueantes hubo un 28% de aumento de riesgo. Este aparente efecto adverso debe ponderarse contra los beneficios demostrados por los β-bloqueantes en la reducción de eventos (22-23) y en la prevención secundaria (34). Los inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina y los antagonistas del calcio no modifican el metabolismo de la insulina ni el perfil lipídico y han mostrado evidencia de ser eficaces para la reducción de eventos.(27-29) Dos estudios aleatorios controlados recientes han mostrado resultados más favorables de los IECA en la prevención de eventos coronarios con respecto a los antagonistas del calcio en pacientes diabéticos.(35-36) Sin embargo el número de pacientes es relativamente reducido como para sacar conclusiones definitivas en especial a la luz de los hallazgos de estudio HOT. Muy recientemente los resultados del estudio HOPE
(37) demuestran efectos beneficiosos del ramipril en reducir eventos CV y nefropatía en diabéticos, con poca reducción de la presión arterial (reducción de 2,4/1,0 mm Hg.). Los investigadores proponen que este fármaco tendría acciones vasculoprotectoras que van más allá de sus acciones sobre la presión arterial. Dado que la presencia de microalbuminuria sin enfermedad renal definida está asociada aun aumento de riesgo de 2 a 3 veces de eventos CV mayores (38) la JNC-VI recomienda iniciar tratamiento con IECA o con antagonistas del calcio en diabéticos tipo 1 y tipo 2 con evidencia de proteinuria(30). Sin embargo, aun no hay consenso con respecto a la primera elección de droga que deba utilizarse y deberemos aguardar los resultados de nuevos estudios prospectivos.
Tabla 2: Reducción de eventos en diabéticos tipo 2 con el control estricto de la presión arterial
T A inicial |
TA al final |
||||
Grupo de intensivo |
control |
menos |
160/94 mmHg |
154/87 mmHg |
|
Grupo de control estricto |
161/94 mmHg |
144/82 mmHg |
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Diferencia promedio |
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10/5 mm Hg |
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Reducción |
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de riesgo * |
p |
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Para cualquier complicación diabética |
-24% |
0,0046 |
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Para muerte relacionada con diabetes |
-32% |
0,019 |
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Para infarto de miocardio |
-21% |
NS |
|||
Para insuficiencia cardíaca |
-56% |
0,0043 |
|||
Para stroke (ACV isquémico) |
-44% |
0,013 |
|||
Para enfermedad vascular |
micro |
-37% |
0,0092 |
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* Grupo de control estricto versus grupo de control menos intensivo. (UKPDS). Br Med J 1998;703-713 y 713-720
EVIDENCIA |
QUE |
EL |
CONTROL |
DE |
LA |
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GLUCEMIA |
REDUCE |
EL |
RIESGO |
DE |
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ENFERMEDAD |
CARDIOVASCULAR |
EN |
EL |
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DIABÉTICO. |
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Durante años el tratamiento de la diabetes se ha basado más en suposiciones que en hechos basados en evidencia. Ha sido objeto de debate si la efectiva reducción de la glucemia prevenía las complicaciones a largo plazo. En el caso de la diabetes tipo 1 el Grupo de Investigadores del Estudio de Control de la Diabetes y sus Complicaciones (DCCT)(39) demostró que el control intensivo de la glucemia reduce significativamente la aparición y progresión las complicaciones microvasculares (retinopatía, nefropatía y neuropatía). Estos significativos beneficios, se obtuvieron con un riesgo triplicado de hipoglucemia en el grupo de control intensivo. En cuanto las complicaciones macrovas-culares, se pudo observar una reducción del 41% de los eventos combinados cardiovasculares y vasculares periféricos que no alcanzó significación estadística, lo cual era de esperar dada la relativa juventud de la población estudiada (edad promedio 27 años). En el caso de la diabetes tipo 2, la reciente publicación de los resultados del Estudio Prospectivo de la Diabetes en el Reino Unido (UKPDS)(40) en un seguimiento de 3867 pacientes durante una mediana de 10 años demostró que un régimen de control intensivo de la glucemia con sulfonilureas o insulina resultó beneficioso en términos de reducción de la incidencia de retinopatía, nefropatía y probablemente neuropatía respecto de los pacientes con un régimen de tratamiento convencional con objetivos de reducción de la glucemia mucho menos ambiciosos. La hemoglobina glicosilada (HbA1C) del grupo con tratamiento intensivo fue de 7,0% mientras que en el grupo de tratamiento convencional fue del 7,9%. Si bien no se observó efecto significativo de la reducción de la glucemia sobre las complicaciones cardiovasculares, merece sin embargo señalarse que se halló una reducción del riesgo combinado de infarto fatal y no fatal del orden del 16% (p=0.052). Un subgrupo de 1704 pacientes obesos tratados con metformina mostraron aun mayores ventajas sobre el tratamiento convencional.(41) La incidencia de eventos hipoglucémicos severos fue del 2.3% por año en los pacientes que recibían insulina. Un re-análisis epidemiológico del estudio mostró una asociación continua entre el riesgo de complicaciones cardiovasculares y glucemia, de modo que una reducción de un 1% en términos de descenso de la HbA1C (por ejemplo de 9 a 8%) promovería una disminución de riesgo de muerte relacionada con la diabetes del 25%, del riesgo de muerte por toda causa del orden del 7% y una reducción del riesgo de infartos fatales y no fatales del orden del 18%(42). De todos modos, este tipo de reanálisis epidemiológico debe ser ponderado con sumo cuidado. La Asociación Americana de Diabetes (ADA) ha recomendado los siguientes objetivos para el control glucémico(43): Glucosa en ayunas 80 a 120 mg/dl Glucosa antes de acostarse 100 a 140 mg/dl HbA1c < 7%
Tabla 3 Reducción del riesgo de complicaciones en diabéticos tipo 2 con el control intensivo de la glucemia. Tratamiento intensivo versus tratamiento convencional (3867 pacientes)
Reducción p
de riesgo Para cualquier complicación -12% 0,029 diabética Para muerte relacionada con -10% 0,34 diabetes Para infarto de miocardio -16% 0,052 Para stroke (ACV isquémico) +11% 0,52
Para enfermedad microvascular -25% 0,0099
Tratamiento intensivo con metformina versus tratamiento convencional (1704 pacientes obesos)
Reducción de p
riesgo Para cualquier complicación -12% 0,029 diabética Para muerte relacionada con -10% 0,34 diabetes Para muerte de cualquier causa -16% 0,052
(UKDPS,33)Lancet 1998;352:837-853. (UKDPS,34)Lancet 1998;352:854-865
CONTROL METABÓLICO DURANTE EL INFARTO AGUDO DE MIOCARDIO
Ha sido probado los beneficios del buen control metabólico en cuanto al descenso de la morbimortalidad en pacientes diabéticos que padecen infarto agudo de miocardio. En el estudio DIGAMI(44-45) se estudiaron 620 pacientes diabéticos con infarto agudo de miocardio. Todos ellos recibieron trombolíticos y β-bloqueantes si estaban indicados. En 306 pacientes se administró un plan de infusión continua de glucosa-insulina corriente con el objetivo terapéutico de mantener la glucemia entre 126 y 196 mg/dl durante por lo menos 24 horas, seguido de insulina corriente subcutánea 4 veces por día durante ≥3 meses. El grupo control de 314 pacientes recibió las convencionales correcciones del estado metabólico por vía subcutánea. En aquellos pacientes tratados con infusión continua de insulina se observó una reducción relativa de la mortalidad del 29% (p=0.027) al año de seguimiento y del 28% (p=0.011) en un seguimiento promedio de 3,4 años. Es necesario tomar en cuenta que el estricto control metabólico con insulina corriente por vía endovenosa durante un infarto agudo de miocardio debe ser llevado a cabo en forma muy cuidadosa, dada la posibilidad de producir un cuadro de hipoglucemia que estimularía la producción de hormonas de contrarregulación insulínica y de esta manera se incrementaría el riesgo de episodios trombóticos por inducir la actividad plaquetaria.(46)
EVIDENCIA QUE LA SUPRESIÓN DEL TABAQUISMO REDUCE EL RIESGO DE ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR EN EL DIABÉTICO
El fumar cigarrillos es un factor de riesgo independiente de muerte en diabéticos, siendo la causa principal la enfermedad CV (47). Aumenta la morbilidad y muerte prematura asociada al desarrollo de complicaciones macrovasculares. A su vez, se encuentra relacionado a la aparición prematura de complicaciones microvasculares y puede jugar un rol en el desarrollo de la diabetes tipo 2 (48). El tabaquismo está asociado a incrementos en la concentración plasmática del colesterol total y del VLDL, una reducción en el colesterol HDL y un mayor grado de resistencia a la insulina(49). Un análisis posterior del estudio MRFIT ha mostrado que dejar de fumar tiene un beneficio mayor en términos de sobrevida que la mayoría de las otras intervenciones no farmacológicas(50). Un reciente informe de la OMS de un seguimiento de 4427 individuos con diabetes demuestra que el riesgo relativo de muerte de cualquier causa es más alto en aquellos que recientemente han dejado de fumar comparado con aquellos que tienen más de 10 años de haber suspendido (1.53 comparado con 1.25) y que el mayor riesgo lo tienen los diabéticos que han fumado por más tiempo (RR 1.66 para fumadores de mas de 30 años).(51) Por lo tanto el riesgo de los diabéticos se mantiene alto por varios años después de haber dejado de fumar y está relacionado al tiempo total de fumador. Estos hallazgos sugieren la necesidad de investigar el consumo y el tiempo de tabaquismo, siendo conveniente estimular a todo diabético que deje de fumar lo antes posible, aclarándole los riesgos de continuar fumando y desarrollando planes contra el tabaquismo para este grupo de pacientes. Es importante considerar que una abstinencia exitosa debe vigilar estrictamente la aparición de complicaciones tales como cuadros depresivos y aumento de peso (48).
TRATAMIENTO CON ASPIRINA EN PACIENTES DIABÉTICOS
En un meta-análisis realizado sobre 145 estudios aleatorios de prevención secundaria, los pacientes diabéticos obtuvieron reducciones de riesgo similares a los sujetos no diabéticos. En sujetos bajo prevención secundaria, cerca de 40 eventos por cada 1000 pacientes diabéticos podrían evitarse al tratarlos con dosis bajas de aspirina (inferiores a 325 mg/día). En este meta-análisis se observó que dosis de 75 mg/día resultaron en similares reducciones de riesgo que 160325 mg/día(52). En prevención primaria, los diabéticos incluidos en el US Phycisians’ Health Study mostraron una reducción del riesgo del orden del 60%. El empleo de aspirina con cubierta entérica, tanto en hombres como en mujeres, en una estrategia de prevención secundaria parece claramente aconsejable; en prevención primaria, aunque la evidencia es algo más débil, puede recomendarse la administración de aspirina si no existen contraindicaciones y el paciente presenta otros factores de riesgo asociados a la diabetes(52).
OBESIDAD EN PACIENTES DIABÉTICOS
La obesidad, definida como el exceso de grasa corporal, sobre bases puramente estadísticas, se considera a partir del 20% por encima del promedio del peso para esa talla(53). El método mas usado para la valoración del exceso de peso es el INDICE DE MASA CORPORAL (B.M.I.=peso/talla2), considerando 25 como límite superior normal, 25 a 30 sobrepeso y mayor de 30 obesidad. La obesidad total corporal y la obesidad localizada intraabdominal son FR independientes para la diabetes y la enfermedad cardiovascular. La obesidad central aún mas que la obesidad generalizada, es también un fuerte FR para la insulinorresistencia, la enfermedad CV, la hipertensión arterial y las dislipoproteinemias.
LOS NIVELES SANGUINEOS DE GLUCOSA POSTPRANDIAL
Durante los últimos años muchas de las recomendaciones de las sociedades con respecto a las metas para el tratamiento del diabético incluyen además de la glucemia en ayunas y de los niveles de HbA1c, el nivel de glucemia postprandial (pico). El Diabetes Intervention Study (DIS)(54), un estudio prospectivo y multicéntrico en pacientes con diagnóstico reciente de diabetes tipo 2, reveló en un análisis multivariado que la edad, la presión arterial y el tabaquismo eran FR independientes para infarto de miocardio y que el sexo masculino, la edad, la presión arterial, los niveles de triglicéridos, la glucemia postprandial y el tabaquismo, lo eran para mortalidad. Se observa así que la hiperglucemia postprandial y no la hiperglucemia en ayunas, es un factor de riesgo independiente para infarto de miocardio y mortalidad total. En el mismo sentido el estudio DECODE(55) evidenció que para cada nivel de glucemia en ayunas, la mortalidad era mayor a medida que aumentaba la glucemia 2 horas postprandial. Esto ha llevado a que se recomiende que la concentración sanguínea de glucosa postprandial debe encontrarse en un rango de 136 a 160 mg/dl. El tratamiento de la hiperglucemia postprandial incluye: insulinas de rápido comienzo de acción, análogos de amilina, repaglinida, nateglinida e inhibidores de la αglucosidasa como el acarbose. El acarbose ha demostrado su eficacia en disminuir la hiperglucemia postprandial en pacientes con diabetes tipo 2 y en sujetos con tolerancia alterada a la glucosa. Desde un punto de vista fisiopatológico, este disbalance entre la glucemia postprandial y la secreción de insulina es uno de los primeros signos clínicos de diabetes mellitus con la consecuente acción pro-aterosclerótica de esta enfermedad. Cualquier tratamiento que interfiera en esta alteración y optimice la relación glucosa/insulina es de gran relevancia clínica (56).
REDUCCIÓN DE RIESGO MEDIANTE EL EMPLEO DE DROGAS PROFILÁCTICAS
Los análisis de subgrupos de pacientes diabéticos que padecieron eventos coronarios agudos incluidos en los grandes estudios multicéntricos aleatorios de prevención sugieren que los beneficios obtenidos con el tratamiento en el largo plazo con drogas como los β-bloqueantes y los IECA son similares en pacientes diabéticos y no diabéticos.(37-57)
CONCLUSIONES
El beneficio de corregir los factores de riesgo es mayor en aquellos diabéticos que ya tienen clínica de EC (“prevención secundaria”). Sin embargo, hay una población mucho mayor de diabéticos sin evidencia clínica de EC que también se benefician de estas correcciones (“prevención primaria”), por lo que es posible que haya un mayor beneficio en números absolutos con la “prevención primaria” en términos de evitar mayor cantidad de eventos. Es necesario reconocer que las denominaciones de “prevención primaria” y “prevención secundaria” son arbitrarias. Diversos estudios anatomopatológicos han demostrado que la mayoría los adultos tienen alguna evidencia de arteriosclerosis coronaria aunque no presenten síntomas clínicos, situación particularmente frecuente en el diabético, en donde la isquemia miocárdica frecuentemente es silente. En virtud de lo expuesto, teniendo presente que un diabético sin infarto previo tiene un riesgo de eventos similar a un no diabético con infarto previo(4) y para simplificar las indicaciones este consenso recomienda medidas únicas de prevención (tanto “primaria” como “secundaria”) de la enfermedad coronaria en el diabético. A su vez se reconoce que en aquellos diabéticos jóvenes cuyo único factor de riesgo es la dislipidemia, las recomendaciones para el control lipídico podrían ser demasiado exigentes. Del mismo modo no hay evidencia aún que aplicando reducciones mas estrictas de los niveles de lípidos en pacientes con EC clínica se obtengan mayores beneficios.
RECOMENDACIONES |
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Control lipídico. |
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Grado de |
Nivel de |
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consenso |
evidencia |
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Meta primaria: Colesterol LDL <100mg/dl |
Clase I |
A |
Metas secundarias: Colesterol HDL > 45 mg/dl |
Clase I |
C |
Triglicéridos < 200 mg/dl |
Clase I |
C |
Para lograr las metas se recomienda iniciar con tratamiento dietético, corrección del sobrepeso, actividad física y supresión de tabaco, durante un plazo de aplicación de 3 a 6 meses para alcanzar las metas. Con estas medidas pueden lograrse descensos del colesterol-LDL de entre 15 a 25 mg/dl. Por este motivo, en especial cuando se trata de pacientes de alto riesgo, si los niveles de colesterol-LDL superan las metas por >25 mg/dl puede optarse por comenzar simultáneamente con fármacos(57).
Orden de prioridades para el tratamiento de la dislipidemia en el diabético adulto(58):
a) Reducir el colesterol-LDL: Primera opción: estatinas. Segunda opción: resinas o fibratos
b) Elevar el colesterol-HDL: Bajar de peso, aumentar la actividad física, suprimir tabaco y control de la glucemia.
Fibratos o ácido nicotínico (contraindicación relativa por dificultar el control glucémico) c) Reducir los triglicéridos:
Primera opción: control glucémico.
Segunda opción: fibratos o estatinas en altas dosis en pacientes que también tienen colesterol-LDL elevado. d) Hiperlipidemia combinada:
Primera opción: mejor control glucémico +estatinas en dosis altas. Segunda opción: mejor control glucémico + estatinas en dosis altas + fibrato* Tercera opción: mejor control glucémico + resinas + fibrato
mejor control glucémico + estatinas + ácido nicotínico
*Las combinaciones de estatinas con ácido nicotí nico y especialmente con fibratos conllevan un incremen to en el riesgo de miopatía.
2. Control de la presión arterial.
Grado de Nivel deconsenso evidencia
Meta de presión arterial: Clase I A
<130/85 mm-Hg
Alternativas para el tratamiento de la hipertensión en el diabético adulto
* No hay consenso sobre el orden de prioridades.
3. Control de la glucemia.
Grado de Nivel de
consenso evidenciaGlucemia en ayunas:80 a 120 mg/dl Clase I A
Hb A1c < 7% Clase I AGlucemia postprandial: Clase II A
136 a 160 mg/dl
RECOMENDACIONES GENERALES PARA EL CONTROL GLUCÉMICO.
1) DROGAS DE ACCION CENTRAL, ACTIVADORAS DE LA SECRECION DE INSULINA a) Sulfonilureas
1º generación: clorpropamida (acción prolongada) 2º generación: glibenclamida y gliclazida (acción
intermedia) glipizida (acción corta) 3º generación: glimepirida (acción prolongada) Aumentan la secreción de insulina uniéndose a un receptor específico, el receptor de sulfonilureas. Aumentan la metabolización de la glucosa en músculo y en tejido adiposo, aumentando en éste la lipogénesis.
b) Repaglinide: secretagogo de acción corta que mejora la hiperglucemia postprandial.
2) DROGAS DE ACCION PERIFERICA: a) Metformina: produce aumento de la metabolización de la glucosa en tejidos periféricos, disminuye la producción hepática de glucosa por inhibir la gluconeogénesis. Disminuye la insulino resistencia y por lo tanto reduce la hipertensión arterial. b)Rosiglitazona: mejora la metabolización de la glucosa en tejidos periféricos y disminuye la resistencia a la insulina. Actúa uniéndose a su receptor nuclear PPAR-gamma. Efecto adverso: hepatotoxicidad.
3) FARMACOS QUE DISMINUYEN LA ABSORCION DE GLUCOSA: Acarbose: disminuye la hiperglucemia postprandial por inhibir la α-glucosidasa intestinal.
Algoritmo de Tratamiento
Se agrega al tratamiento anterior metformina o rosiglitazona o acarbose. Se progresa en los sucesivos pasos ante la falta de un adecuado control metabólico. FRACASO DEL TRATAMIENTO ORAL →INSULINOTERAPIA
4. Tabaquismo. |
|
|
Grado de consenso |
Nivel de evidencia |
Meta supresión consumo |
completa |
del |
Clase I |
A |
5. Actividad física:
Grado de Nivel de consenso evidencia
Meta mínima: 30 minutos de actividad ¾ veces por semana (contraindicación relativa retino-Clase I C patía proliferativa)
6. Control del peso. Grado de Nivel de
consenso evidencia
Meta IMC < 27 Clase I C
7. Antiagregantes.
Grado de Nivel de
Aspirina 75 a 325 mg/día consenso evidencia Prevención secundaria Clase I A Prevención primaria Clase I B
Bibliografía
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